Sunday, February 3, 2008

During this formative stage my taste in jazz was very strong. I listened a lot of music, practiced and rehearsed every time, and made presentations continuously. The improvisation of jazz was for me the non plus ultra musical expression of freedom and technicality.

However, in few years, I realized that jazz, as well as many other genres, had their rules and their own parameters within which be developed. I began to note that the most of the musicians resorted to the same elements to carry out their licks, phrasings, and harmonic changes when improvising. I understood that the freedom to improvise, and even to include "out side" notes in a solo, was possible only within a framework preset which the musicians not should leave. Jazz music was after all, a musical language as many others, and everyone who would want to used it must be aware of and follow its rules.

Jazz became to me a very predictable music, and all the charm of improvisation was disappearing gradually.

It was due to this reflections that I started a phase of revaluation and rediscovering of rock, pop, and latin music, genres that I used to listen when teenager.


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Durante esta etapa formativa mi gusto por el jazz fue muy fuerte. Escuchaba mucha música, practicaba, ensayaba, hacía presentaciones, etc. La improvisación del jazz era para mi, la máxima expresión de libertad musical, así como de tecnicismo.

Sin embargo, con el paso de los años, me di cuenta que el jazz, así como tantos otros géneros, tenían sus reglas y sus propios parámetros dentro de los cuales se desenvolvía. Comencé a notar que casi todos los músicos al improvisar, recurrían a los mismos elementos para realizar sus fraseos, sus giros, y sus cambios armónicos. Entendí que la libertad para improvisar, e incluso para incluir notas “out side” en un solo, era posible únicamente dentro de un marco preestablecido del cual no se debía salir. El jazz era al fin y al cabo un lenguaje musical como cualquier otro, y todo el que quisiera utilizarlo debía conocer y seguir sus reglas.

El jazz con el paso del tiempo se convirtió para mi, en una música muy predecible, y todo el encanto de la improvisación se fue diluyendo poco a poco.

Fue así que comencé una etapa de revaloración del rock, el pop, y la música latina, géneros que yo solía escuchar cuando era adolescente.

Saturday, February 2, 2008


By some reason I born with a special gift for perform and create rhythm patterns, which became evident while I was growing. Every thing I did at home, at school or everywhere, I used to do it by playing some rhythm with hands, feet, mouth, etc. This action was always totally spontaneous and natural.

When I started studying electric guitar and music theory, the first thing I looked for was to achieve as much as I could a good instrumental technique. Rather than the pretension to become a virtuoso musician, I was interested to get the enough musical sources in order to transmit my musical ideas not only with a clear and expressive sound but also with an appropriate musical sense.

To be a speedy guitarist never was my goal, instead I wanted to learn how to create different sound atmospheres by which to get the best context to develop melodies and lyrics.

My interest in harmony was very strong at that moment, and to deepen the chord studies inside the jazz theory enlarged the musical panorama I had.

It was during that period I begun to familiarize with some asymmetric rhythms from the technical and conceptual complexity of the jazz. Besides, I begun to improve my classic technique skills on the acoustic guitar

After some time I became to consider jazz as the best and the more elaborated music of the world, having the other musical genres in a inferior category, because their simplicity and repetitive patterns.

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Por alguna razón nací con una facilidad particular para organizar, desarrollar y ejecutar ritmos, que se fue haciendo manifiesta conforme iba creciendo. Todo lo que hacía en casa, el colegio, o en cualquier otro lugar lo acompañaba con la ejecución de algún ritmo, ya sea con las manos, los pies, la boca, etc. Todo esto fue siempre una acción totalmente espontánea y natural.

Cuando me interesé en estudiar música y guitarra eléctrica, lo primero que busqué fue adquirir tanto como pudiera, una técnica instrumental, sin la pretensión de llegar a ser un virtuoso, sino con la intensión de poder obtener recursos suficientes para transmitir mis ideas musicales con un sonido claro y expresivo, y con un sentido musical aceptable.

Llegar a ser un guitarrista veloz no era mi meta, sino más bien el poder generar ambientes y atmósferas diversas que me dieran el contexto adecuado para desarrollar melodías y letras encima de ellas.

Mi interés por la armonía se hizo muy fuerte y el profundizar en el estudio de acordes desde la perspectiva del jazz me abrió y amplió todo el panorama musical que tenía hasta ese entonces.

Fue también en esos momentos que comencé a familiarizarme con algunos ritmos asimétricos desde de la complejidad técnica y conceptual del jazz, y así mismo a afianzar la técnica clásica en la guitarra acústica.

Llegué a considerar al jazz como la mejor y la más elaborada música del mundo, teniendo a los demás géneros musicales como inferiores, por ser simples y repetitivos.